Sobre mí

Hola, y bienvenidos. Soy Lupita Ochoa, chilanga de toda la vida. Vivo en un departamento de la Ciudad de México con una azotea que, poco a poco, se convirtió en jardín: macetas, cajones de huerto, colgantes y una bugambilia que ya no cabe. Este sitio es para todos los que creen que en la ciudad no se puede sembrar. Sí se puede, y aquí les enseño cómo.

Nieta de chinamperos

Mis abuelos sembraban en una chinampa de Xochimilco: lechugas, flores, maíz y todo lo que la tierra del lago quisiera dar. De niña iba los fines de semana a ayudar, y aprendí a sembrar antes que a leer. Mi abuelo decía que una planta se cuida mirándola, no nada más regándola, y es el mejor consejo que conozco.

Treinta años de puesto de flores

Casi treinta años tuve un puesto de flores en el Mercado de Jamaica. Por mis manos pasaron rosas, nardos, gerberas, cempasúchil para Día de Muertos y nochebuenas para diciembre. Ahí aprendí cuánto aguanta cada planta, cuál se ve bonita en el vivero pero sufre en el departamento, y qué trucos usan los floristas para que todo dure más.

Mi casa, mi hija y Canela

Hoy vivo con mi hija y mi nieta, y con Canela, una gata que se cree jardinera y duerme entre las macetas de albahaca. Mi nieta tiene su propio cajón de fresas en la azotea, y cada mañana sube a contar cuántas salieron. Yo la dejo comer todas, que para eso son.

Mis pequeños gustos

Escribo en las tardes, en la azotea, con un café y un pan dulce de la panadería de la esquina. Mis debilidades, lo confieso: el olor de los nardos, el primer aguacero de mayo que limpia el aire de la ciudad y un ramo de flores frescas en la mesa, aunque sea chiquito.

Lo que van a encontrar aquí

Trucos para jardines chicos: plantas de interior que aguantan la vida de departamento, un huerto en macetas y cajones, flores para cada temporada, remedios caseros contra las plagas y lo que toca hacer en la azotea mes con mes, entre la temporada de secas y la de lluvias. Todo probado en mi propia azotea.

Si mis consejos les ayudan a tener un rinconcito verde, ya me doy por contenta. Y si quieren escribirme, en la página de contacto encuentran todo. Aquí los espero.

— Lupita, desde su azotea en la Ciudad de México