Plantar un árbol frutal no solo asegura una buena cosecha, sino que también contribuye a generaciones futuras. Aquí te mostramos cómo hacerlo correctamente para garantizar un crecimiento robusto y saludable.
Preparación del Árbol: Antes de plantar, es crucial preparar adecuadamente el árbol. Si viene en maceta, asegúrate de que las raíces no estén demasiado tiempo en el contenedor. Limpia las raíces circundantes y, si es necesario, sumérgelas en una mezcla de agua con cal o praliné casero para hidratarlas.
Ubicación Ideal: Selecciona un lugar aislado y protegido del viento frío para tu árbol frutal. Asegúrate de que el suelo esté bien drenado y elige especies y variedades adaptadas a tu clima local para promover un crecimiento saludable.
Proceso de Plantación:
- Excava un agujero que sea al menos el doble de ancho y profundidad que el tamaño del contenedor del árbol.
- Afloja el suelo en el fondo del agujero y mezcla con compost o materia orgánica.
- Coloca el árbol en el centro del agujero, asegurándote de que el tope quede nivelado con el suelo circundante.
Hidratación y Finalización:
- Después de colocar el árbol, rellena los espacios vacíos con la mezcla de tierra extraída y compacta suavemente.
- Forma una pequeña balsa de riego alrededor del árbol y llénala con aproximadamente 10 litros de agua, dejando que se absorba suavemente en el suelo.

Siguiendo estos pasos, aseguras que tu árbol frutal tenga las mejores condiciones para crecer fuerte y producir una buena cosecha. Recuerda cuidar y monitorear su desarrollo regularmente para asegurar su salud a largo plazo.
